Gambito de Dama

Como siempre, las cosas buenas que veo llegan por recomendación, ya que al parecer yo no me conozco bien. Gambito de Dama fue una recomendación de un compañero de trabajo, el cual me contó de lo mucho que estaba disfrutando de esta historia sobre una chica que jugaba ajedrez. En mi vida se me había hecho interesante el ajedrez. En mi mente tenía la imagen de ancianos jugando en un tablero empolvado y charlando mientras fumaban o tomaban café. Entonces obviamente pensé que mi compañero estaba loco y que esa serie sería muy aburrida. Entonces, en esa misma semana, comencé a ver más recomendaciones en canales de YouTube, en la misma app de Netflix que me la recordaba en su sección dedicada para mi y en el apartado de sus exclusivas. Así que me dejé llevar por lo que otras personas querían que yo viera en contra de mis pensamientos acerca de este deporte.

Prometo no soltar más spoilers, pero quiero explicarles por qué el primer capítulo de esta serie es perfecto para que el interés y tu tiempo sea invertido en esta mini serie de siete capítulos. Una pequeña niña de 9 años es llevada a un orfanato después de la muerte trágica de su madre. Hasta aquí todo parece normal y una trama que en algunas otras ocasiones hemos podido llegar a ver. Todo se torna oscuro, emocionante y divertido cuando comienzan a colocar en la trama temas adultos como la salud mental y el uso de drogas. Creo que nunca había visto a algún personaje que pasara por síndrome de abstinencia ¡A sus 9 años! Suena a algo bastante fuerte, pero la manera de contarlo no me hizo sentir triste o creó una atmosfera pesada. Tocó el tema sin ponerlo en el centro de todo o dejarlo crecer en un torbellino de dramatismo, que estamos acostumbrados a ver en algunas otras historias originales de Netflix. Aún así, lo deja latente, sin restarle ni agregarle de más, ayudando a ponernos en contexto y pintando lo que era vivir a mediados del siglo pasado.

Ahora, dejando de lado los temas adultos y la controversia, Gambito de Dama nos adentra en el interesante mundo del Ajedrez y en la fabulosa vida de Beth Harmon. Hay personajes que nacen con habilidades asombrosas, pero hay otros que la vida misma los ha hecho desarrollarlas. Beth, obviamente nace con un cerebro privilegiado, pero su dedicación, esfuerzo y valentía es lo que la lleva a pasar por momentos que un humano -como yo-, pudiera imaginar ser testigo. Un torneo de ajedrez no suena tan interesante, pero qué tal suena cuando los premios son de miles de dólares (dólares de los años cincuenta y sesenta), en hoteles de lujo, en ciudades lejanas o en países que la mayoría no lograremos visitar. Los ajedrecistas más grandes se reúnen en una competencia llena de respeto, pero en el aire se respira el deseo de ganar.

Beth va creciendo y este mundo es lo único que conoce, y cuando su naturaleza comienza a hacer presencia, crea un desequilibrio que sientes junto a ella ya que logras identificarte con unas cuantas situaciones. La sexualidad, el uso de sustancias, la necesidad de pertenecer, el amor. Todo tocado de manera adecuada, sin crear alguna incomodidad excesiva. Los personajes van creciendo y su vestimenta, su entorno y sus decisiones nos lo demuestran. Y algo que también va cambiando es el mismo ajedrez. Las reglas no cambian, pero si la interpretación del tablero, las estrategias que van aprendiendo, y la forma en como estudian a su contrincante. Es como si todo fuera evolucionando a la par y nadie quisiera quedarse atrás.

Todo parece bien en esta serie, pero no es perfecta. En el sentido técnico es bastante sobresaliente. El vestuario es exquisito y las locaciones son hermosas, pero hay en algunas escenas backgrounds creados, a mi parecer, con pantalla verde que me sacaron de la inmersión ya que parecían algo baratos. Lo digo por unas escenas cortas en la Ciudad de México. Pero de ahí en más, todo bien. Las actuaciones son buenas, en algunas ocasiones excelentes y en otras no mucho. Aún así, nunca sentí que estaba viendo películas con actores sin preparación. Todos sabían llevar el peso del personajes, y todos los personajes en esta historia tienen su momento y su función. Al ser una historia relativamente corta, era obvio que se tenía que usar de forma inteligente el tiempo en pantalla de cada uno. La actriz Anya Taylor-Joy, ha captado mi atención y no recordaba haberla visto en otra película, hasta que investigando la encontré en The Witch, y vaya que la versatilidad de esta chica me va a tener pendiente de lo que se aproxima en sus carrera.

¿Ver Gambito de Dama me ha convencido de jugar ajedrez? No, pero me ha hecho respetar el deporte. No es algo para mi y no creo ser lo suficientemente inteligente para eso. Pero siempre tendré en la mente lo emocionante que puede llegar a ser un juego de mesa.

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